La transformación digital está redefiniendo el sistema sanitario. La integración de tecnologías avanzadas, datos y nuevas formas de organización abre la puerta a una atención más eficiente y personalizada. Esta evolución mejora la experiencia del paciente, al mismo tiempo que permite anticiparse a los retos del futuro. Conscientes del impacto directo que tiene sobre la calidad de vida de la ciudadanía, el Clúster Tera dedica parte de su actividad en este ámbito a través de su Comisión de Salud. Este grupo de trabajo, altamente especializado y con experiencia en proyectos colaborativos de salud digital, impulsa iniciativas que promueven un uso innovador de la tecnología en la atención médica.

A partir de esta premisa, Tera ha colaborado un año más con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y el Instituto de Investigación Valdecilla (IDIVAL) en la organización del curso ‘Salud digital basada en valor: transformando la sanidad con el impulso de los datos’, que se celebró del 3 al 5 de julio en Santander. El encuentro abordó los principales retos que ofrece la salud digital, desde la incorporación del factor humano en el diseño de tecnología sanitaria hasta el impacto de los fondos europeos.

El curso, que reunió a casi una treintena de expertos en tecnología, salud y derecho, entre otras disciplinas, analizó las oportunidades que plantea la reciente aprobación del Reglamento del Espacio Europeo de Datos de Salud, una normativa que refuerza la interoperabilidad de los datos clínicos en su uso asistencial. Este marco normativo permitirá aprovechar el uso secundario de los datos de salud para el diseño e implementación de algoritmos de inteligencia artificial. Éstos serán capaces de apoyar la toma de decisiones clínicas, acelerar diagnósticos y optimizar tratamientos.

En este ámbito, el Clúster Tera colabora desde 2023 con el IDIVAL en el proyecto Cohorte Cantabria. Se trata de una iniciativa pionera que prevé recopilar muestras biológicas e información sanitaria y sociodemográfica de 50.000 personas. Gracias al uso de técnicas de inteligencia artificial y machine learning, esta ingente base de datos se transformará en una biblioteca de datos estructurados que servirá como capital estratégico para la investigación e innovación sanitaria en Cantabria durante las próximas décadas.

Cantabria cuenta con una población de alrededor de 600.000 habitantes y la cuarta mayor tasa de envejecimiento del país. Con estos datos, la región es un entorno idílico para testear proyectos de innovación tecnológica aplicados a la salud y al envejecimiento activo. La integración de soluciones TIC en el Sistema Cántabro de Salud permitirá avanzar de forma significativa en ámbitos como la medicina personalizada y la mejora del diagnóstico a través de herramientas tecnológicas.