Ocho empresas del Clúster Tera crearán un espacio fotorrealista que permitirá disfrutar en primera persona del patrimonio prehistórico de Cantabria. La combinación de tecnologías como la IA con avanzadas técnicas audiovisuales permitirá desarrollar una sala con ambientes virtuales ultra inmersivos en los que será posible explorar las pinturas y las estructuras de las cuevas rupestres. El resultado será una sala que facilitará una experiencia interactiva y visualmente impactante a los visitantes del futuro Museo de Prehistoria de Cantabria (MUPAC).

Así se recoge en la descripción del proyecto de I+D+i ‘Cantabria Virtual e inmersiva’ (CAN-ART), una iniciativa del Gobierno de Cantabria vinculada al programa “Redes Territoriales de Especialización Tecnológica (RETECH)” que promueve la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Con un presupuesto de 1.915.0000 euros, Tera debe materializar la última fase de planteamiento que ha comenzado con la digitalización y escaneado láser 3D de 30 cuevas rupestres y 1.300 piezas arqueológicas. Los datos recopilados en los primeros paquetes de trabajo serán críticos para recrear las escenas mediante un modelo tridimensional con textura fotorrealista de la cavidad.

Una vez recibida esa información, las empresas de Tera desplegarán una solución hardware y software, que permitirá la creación de una experiencia cinemática y el desarrollo de avatares interactivos en el MUPAC. El espacio estará dotado con los medios y tecnología necesaria para que la visita sea lo más realista y envolvente posible. Para ello, se contempla emplear desde las clásicas pantallas de retroproyección hasta innovaciones como la proyección holográfica o la inteligencia artificial.

La elevada especialización de las entidades asociadas a Tera favorece que, unidas, sean capaces de hacer frente a proyectos de gran envergadura. En concreto, esta iniciativa supondrá un cambio en el turismo y la arqueología de conservación, donde la realidad virtual no solo preserva estos espacios para futuras generaciones, sino que también redefine el concepto de «visita» en sitios donde actualmente el acceso está limitado.

Al amparo del programa RETECH, cuyo propósito es impulsar proyectos territoriales de digitalización orientados a la transformación y especialización digital, las comunidades autónomas de Cantabria y Asturias propusieron el desarrollo conjunto del ‘Plan de Digitalización e Inteligencia Artificial del Patrimonio Prehistórico de Cantabria y Asturias’. Una iniciativa para optimizar la gestión del patrimonio prehistórico desde la triple vertiente de la conservación, la investigación y la difusión.

Referencias regionales e internacionales de digitalización de arte rupestre

La representación virtual ha emergido como una solución eficaz para proteger el arte rupestre frente a los riesgos que supone su exposición directa al público. En Cantabria, este enfoque ha permitido conservar joyas del patrimonio como la cueva de Altamira, mediante la creación de réplicas virtuales que sustituyen el acceso físico. El Museo de Altamira ha adoptado tecnologías de realidad virtual para ofrecer una reproducción detallada de sus icónicos bisontes polícromos, brindando una experiencia inmersiva que respeta la fragilidad del entorno original y, al mismo tiempo, permite al visitante conectar con la historia remota de forma más intensa y realista.

Otro ejemplo notable en la región es el proyecto digital de la cueva de La Garma, cuya reconstrucción virtual ha sido elogiada a nivel internacional por su rigor y capacidad inmersiva. La experiencia interactiva “Memoria: historias de La Garma”, alojada en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), transporta al público al interior de la cueva sin poner en riesgo el sitio original.

A escala global, iniciativas como el Centro Internacional de Arte Parietal en Lascaux, en Francia, demuestran cómo la tecnología 3D puede reemplazar de manera extremadamente realista el acceso directo. Este modelo, que ha sido replicado en países como Japón y Estados Unidos, representa un cambio de paradigma, demostrando que el acceso digital consigue democratizar el conocimiento sin comprometer el legado arqueológico.